La hora final

Celeste miraba el paisaje desolado desde el borde del acantilado. Los últimos rastros de la tormenta de la que acababan de escapar eran arrastrados por el viento aullante. Aunque la figura ya no estaba allí, su energía maligna impregnaba la atmósfera. Intentó calmarse apretando sus manos temblorosas...

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