Capítulo 25 25

El incesante sonido del despertador, al lado de Amaris, la había despertado. Parpadeó, soñolienta, y miró la hora.

¡M*erda! Si no se daba prisa, iba a llegar tarde.

Se destapó y saltó de la cama, gruñendo en voz alta como resultado del dolor de la noche anterior, que recorrió sus músculos.

Anduvo...

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