Capítulo 10.

La ciudad era un refugio para vampiros, un perfecto parque de diversiones del pecado. Albergaba a todos los traficantes de drogas, gánsteres, proxenetas, violadores y asesinos que existían, el pequeño parque de atracciones de Lucifer. En el centro de todo estaba Diabolique, un club nocturno que abrí...

Inicia sesión y continúa leyendo