Capítulo 50.

Fue un sueño pacífico, cálido y reconfortante, nada confuso ni desorientador al principio. Caminaba por un jardín, rodeada de colores vibrantes, flores en plena floración y una sensación de completa satisfacción. A medida que avanzaba, un muro se reveló, casi de la nada, una puerta. Madera azul páli...

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