Capítulo 127

—Estoy aquí...

Los labios de Margaret formaron las palabras, pero solo un susurro débil escapó de su garganta. Luchó por ponerse de pie, sus piernas se negaban a obedecer, y se estrelló contra la puerta de madera con un golpe sordo.

Con cada onza de fuerza que le quedaba, golpeó la madera implacab...

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