Capítulo 34

Los labios de Richard se entreabrieron, pero no salió ninguna palabra. No lo había sabido.

Solo sabía que ella era desobediente, que guardaba a otro hombre en su corazón, que constantemente tramaba dejarlo.

Había confundido su silencio con desafío, su obediencia con fingimiento, su pérdida gradual...

Inicia sesión y continúa leyendo