Capítulo 44

Margaret no estaba dormida.

Bajo las cobijas, su cuerpo se curvaba ligeramente. Desde que envió ese mensaje de texto, su corazón no había vuelto a la normalidad.

No sabía si su plan tendría éxito. Solo sabía que tenía que dar ese paso.

Ahora, todo lo que necesitaba hacer era esperar pacientemente...

Inicia sesión y continúa leyendo