Capítulo 47

Su mano vaciló justo antes de tocar el frío anillo de bronce. La puerta se abrió desde dentro.

Caleb, el anciano mayordomo de la familia, la saludó con un destello de sorpresa que rápidamente se disolvió en un suspiro.

—Señorita Kennedy, ha vuelto.

Margaret asintió y cruzó el alto umbral. En el p...

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