Capítulo 5 capitulo 5

Casey se despide de ambos hombres, pero antes de que pudiera salir del despacho la voz de Genaro llama su atención.

—Casey, mañana por la noche estaré esperando la presencia de tu padre y con tu compañía. Por favor encárgate de que este viejo aparezca por mi casa. Daré una pequeña reunión.

—Vamos Genaro, sabes que no tengo tiempo para ese tipo de eventos.

—Rafael, es para un bien mayor. Una reunión benéfica, ya sabes, para apoyar la institución de los niños y niñas.

La joven castaña ve como su padre rueda los ojos, casi nunca asistía a esas reuniones. Su razón, era porqué su tío Genaro siempre buscaba la manera de emparejarlo, y para esas alturas no estaba nada mal la idea de que se consiguiera una novia.

—Asistiremos tío.

—¡Esa es mi niña!

El padre observa a su hija quien le dedica una sonrisa de victoria, era imposible que se negara a su petición. Era lo único en lo que su padre no había cambiado para con ella, creyó que era porque su parecido con su difunta madre era increíble.

Parecían dos gotas de agua. La joven se despidió de lejos de su padre para luego cerrar la puerta, en eso la sonrisa se le borra de los labios.

Necesitaba un poco de aire fresco, era agobiante tener que disimular tanto con su propio padre. No sabía por qué le costaba tanto hablar con él sobre sus inquietudes. La joven muerde sus labios y se encamina hasta el ascensor para subir a la terraza del edificio…

Al recibir la brisa fresca en su cara, logro respirar con tranquilidad, sentía un nudo en su estómago tan espantoso. Era la peor de las hijas, una falsa… la chica encaminó sus pasos hasta el borde del edificio, cada vez que se sentía ahogada siempre corría como una chiquilla a la azotea para tomar un poco de aire fresco.

Lo hacía a escondidas, si su padre se llegaba a enterar de que subía sola a ese lugar tan peligroso, seguro que se ganaba una reprimenda. Y eso que ya tenía 23 años de edad.

Casey se inclina un poco de las barandas de seguridad pudiendo ver el movimiento de los coches, a esas alturas se podían apreciar un poco más pequeños. El edificio de su padre era casi como un rascacielos.

A muchos quizás le pareciera aterrador estar a esas alturas, pero a ella le iba bien porque se sentía libre.

—Si te inclinas un poco más, ten por seguro que tendrás una muerte espantosa.

Casey da un respingo sujetándose de la baranda con fuerza, muere del susto al escuchar esa fuerte voz detrás de ella, al darse la vuelta observa a Cauther recostado de una pared. ¿Cuánto llevaba en ese lugar? Ella no se dio cuenta de su presencia. Era como un gato, tan escurridizo.

—Señor Acrom —Le dice con nerviosismo en la voz.

—¿Tu padre sabe que vienes seguido a este lugar? —Ella entreabre los labios, en ese momento fue que percibió que estaba fumando un cigarrillo, el cual tomaba con aquellos enormes dedos, pero que era tan… ¿Qué mierda pensaba?

—No estoy haciendo nada malo —Decide contestar.

—Reclinarte de ese barandal, no es muy seguro que digamos —Señalo los tubos con la mano con la que sujeta el cigarro.

Ella miró en esa dirección llevándola a aplanar los labios, nunca le había sucedido nada y eso que subía casi todo el tiempo. Avergonzada, levanta la mirada y, al hacerlo, conecta con la fiera mirada de Cauther y eso fue como un detonante para su corazón.

Comenzó a latir como desquiciado dentro de su pecho, se preguntó, ¿Por qué la estaba mirando de esa manera?

—Este edificio es muy seguro.

—Rafael lo quiso así, enorme…  extravagante, en cambio, yo opine que con dos pisos era más que suficiente. No necesitamos impresionar a nadie, somos las personas más ricas del país, y casi del mundo.

Eran tan vanidoso ese hombre que le producía cierta incomodidad. En eso ella pestañea observando los movimientos del socio de su padre, nunca se había sentido tan nerviosa estando en compañía de Cauther, bueno, tampoco es que se hubiera quedado a solas con él infinitas veces.

De hecho, era la primera vez que le hablaba más de la cuenta, realmente nunca le dirigía la palabra el muy capullo.

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