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—Esa misma noche me enteré… —susurró Silas—. De que había muerto.

Jarek sintió que el mundo le daba vueltas.

—¿Y te quedaste callado?

Silas bajó la cabeza.

—Me convencí de que había sido un accidente. O eso es lo que quise creer. Tenía miedo… ese auto no le pertenecía a cualquiera. Sabía que no ...

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