Capítulo 8

PERSPECTIVA DE CASSANDRA

Me dejé caer en la cama, el edredón mullido me envolvía por completo. —¡Qué día!— gemí contra las almohadas, cada músculo dolorido con una mezcla peculiar de agotamiento mental y tensión no resuelta.

Un suave golpe sonó en mi puerta. —¿Señorita? ¿Está despierta?— Era...

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