Llámame tu primo

Esta noche era diferente, Kush sostenía su taza de té y le pasó otra a Nayera.

Ella no estaba bromeando cuando dijo que podía tomar té en cualquier momento.

—Está bien— comentó mientras se miraban el uno al otro por un segundo entero antes de que Kush se acomodara en la cama.

Estaban en su habita...

Inicia sesión y continúa leyendo