Capítulo 23 Entre sueños rosas y deseos agridulces

La mañana la sorprendía una vez en medio de su habitación, la luz del sol se colaba tenue y traslucida entre las blancas cortinas de su ventana, aquel lugar era cómodo, no se sentía perseguida…no se sentía miserable, era domingo, y Astrid daba las gracias por no tener que presentarse en la oficina, ...

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