Capítulo 118 No es tan bueno como una niñera

—Isabella no tiene apetito y quiere comerse el pastel que hiciste. Si te viene bien, por favor haz uno y tráelo. Te pagaré en efectivo.

Esa última frase me punzó como una espina en el corazón.

—No necesito que me pagues. Puedo hacerle un pastel a Isabella. Envíame la dirección y te lo llevo cuando...

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