100.

Era el sexto día, Taliya sentía el peso de su situación presionándola, pero se negaba a dejar que eso aplastara su espíritu. Estaba de pie junto a la ventana, con los brazos cruzados, mirando con furia la interminable extensión de agua que rodeaba la isla. Su mente corría con pensamientos de escape,...

Inicia sesión y continúa leyendo