57. OJOS NEGROS

En un instante, Taliya se enderezó, su expresión se volvió cautelosa. Recogió el lápiz del suelo, evitando su mirada, y volvió a su cuaderno, retomando sus garabatos con un renovado enfoque. El aula se había calmado, y la maestra comenzó a pasar lista, su voz monótona se desvanecía en el fondo.

Mur...

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