65. PELIGRO

El coche se detuvo bruscamente en la desierta y abrasadora carretera, el motor chisporroteando antes de apagarse en un silencio inquietante. La cabeza de Taliya latía, sus sienes palpitando al ritmo de su errático corazón. El silencio a su alrededor no era reconfortante, era asfixiante, presionándol...

Inicia sesión y continúa leyendo