82.

Las respiraciones de Taliya eran cortas y temblorosas mientras estaba atada a la silla, sus muñecas y tobillos rozando contra la áspera cuerda. La habitación oscura y fría se sentía sofocante, su silencio pesando sobre su pecho. Estaba completamente sola, rodeada solo por los ecos de su propia respi...

Inicia sesión y continúa leyendo