84.

Taliya estaba sola en la gran pero engañosamente pequeña casa de playa, cuyo exterior acogedor ocultaba un interior amplio y elegante. Cada habitación por la que pasaba contaba una historia diferente: madera pulida, muebles lujosos y el sutil aroma de algo exótico—¿sándalo, tal vez? O quizás ámbar. ...

Inicia sesión y continúa leyendo