Capítulo 305

Margaret se acercó paseando hasta Cecilia; su tono era despreocupado, pero sus palabras, filosas.

—Sé que no me soportan y no quieren que vuelva, pero ¿adivina qué? No pueden detenerme. Puedo ir a donde se me dé la gana.

—No voy a vivir mi vida según sus reglas. Y en cuanto a que la familia Seymou...

Inicia sesión y continúa leyendo