CAPÍTULO DIEZ

El Lobo en Ella

Esmeralda se obligó a masticar la comida cuyo sabor era como ceniza en su boca. Joel parecía abrumador en la habitación, sus ojos sobre ella como si pudiera ver a través de su piel. Su lobo, débil y magullado en el fondo de su mente, gemía suavemente sin un ápice de consuelo o fuerz...

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