CAPÍTULO CIENTO TRES

El Extraño en Sus Ojos

Joel estaba de pie en la puerta, con una mano apoyada en el marco, observándola mientras se cepillaba el cabello. Ella se cepillaba el cabello lentamente, laboriosamente, de pie, cada pasada firme y anormalmente compuesta.

—Eres madrugadora —comentó al fin.

—No pude dormir ...

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