CAPÍTULO CIENTO TRECE

YO Y TÚ

Caminó en dirección a la cabaña, ella en sus brazos como si no pesara nada, su corazón aún acelerado. Esa química entre ellos no podía negarse, algo que no podían controlar. Su propia boca palpitaba por el beso, y el sabor de ella aún lingeraba en su lengua. dulce, embriagador, algo que nun...

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