CAPÍTULO 123

Una culpa que mata

Las llamas se habían reducido a brasas y proyectaban un débil resplandor rojo sobre la cabaña. Joel acunaba a Emerald contra él, sus manos moviéndose lentamente entre los húmedos mechones de su cabello. Ella yacía ahora inmóvil, respirando en jadeos entrecortados y temblando lige...

Inicia sesión y continúa leyendo