CAPÍTULO 140

Los Dedos que No Eran Suyos

Sus largos dedos se curvaban y descruzaban alrededor de una taza humeante sobre la baja mesa de madera frente a ella. La luz del sol matutino se filtraba por la ventana de la cabaña, proyectando manchas doradas sobre las tablas desgastadas del suelo. Los aromas frescos d...

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