CAPÍTULO 162

DEBEMOS ATACAR

Los árboles se erguían en una quietud sombría al amanecer. Joel y sus hombres caminaban entre ellos como fantasmas, pasos medidos. La maleza tenía una capa de escarcha, y el sol aún no había salido por la ladera oriental.

El sitio señuelo estaba preparado. Una cueva ruinosa cerca de...

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