CAPÍTULO VEINTIDÓS

JUGANDO CON FUEGO

Libres, vivos, las risas de los niños envolvían a Esmeralda, colocándola en una burbuja efímera de paz. El niño de cabello castaño desordenado, el líder autoproclamado de su pequeño grupo, se acercó a ella con una sonrisa contagiosa en su rostro.

—¡Señorita Lena, juguemos a la ma...

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