CAPÍTULO TREINTA

CRUZÓ LA LÍNEA

Esmeralda se sentó sola en la mesa, con el corazón en la garganta, mientras los pasos pesados de Joel se desvanecían en el silencio. La tensión en el comedor casi tenía vida propia, incluso en su completa ausencia. El peso de su desafío flotaba en el aire, y aunque había mantenido la...

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