CAPÍTULO TREINTA Y CINCO

LA TORMENTA INTERIOR

La suave calidez del agua del baño la envolvía mientras se deslizaba más profundamente en su abrazo, finalmente comenzando a relajar los músculos tensos de su cuerpo tras el caos de la noche. La lavanda flotaba en el aire, calmante y acogedora, pero hacía poco para frenar la lo...

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