CAPÍTULO TREINTA Y SIETE

SOMBRAS DEL PASADO

Los únicos sonidos eran los del silencio, pero la quietud lo oprimía como un peso invisible. Joel se sentó al borde de la cama, mirando el lugar que ella había ocupado hace muy poco tiempo. Su aroma permanecía en el aire; algo salvaje e indomable bajo la lavanda de su baño ahora ...

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