CAPÍTULO CUARENTA

EXCLUYÉNDOLA

Joel caminaba por el pasillo con pasos firmes y deliberados. Su lobo se movía inquieto bajo su piel. La casa de la manada estaba muerta a esa hora, envuelta en silencio, hasta que el peso de la batalla que tendría lugar esa noche se posó pesado sobre su pecho. Giró una esquina y su may...

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