CAPÍTULO CUARENTA Y CINCO

FUERA DE LA PUERTA

Los únicos sonidos en el pasillo de la casa de la manada provenían de los suaves murmullos de los curanderos y del ruido de los equipos entrando y saliendo de la habitación de Joel. Esmeralda estaba sentada fuera de su puerta, con las piernas dobladas bajo ella, los brazos envuel...

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