CAPÍTULO CUARENTA Y SIETE

UN FRAGMENTO DE MEMORIA

La tenue luz de la mañana se filtraba a través de las persianas en la habitación donde Joel yacía, proyectando sombras suaves sobre su rostro pálido e inmóvil. Esmeralda estaba sentada en su lugar habitual junto a su cama, su mano descansando ligeramente sobre la de él, su c...

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