CAPÍTULO CINCUENTA

EL PLAN PERFECTO

A la mañana siguiente, Emerald se sentó serenamente contra la pared en medio del patio de la casa de la manada. Sus ojos seguían el constante ir y venir de los sanadores en la habitación de Joel mientras su loba merodeaba, gruñendo impacientemente en su mente.

—No tenemos tiempo p...

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