CAPÍTULO CINCUENTA Y TRES

EL LÁTIGO Y EL LOBO

Pesados pasos resonaban en el corredor de la mazmorra, fuertes y estruendosos con cada movimiento, sacudiendo el corazón de Esmeralda; los ecos temblaban. Su lobo estaba inquieto, revolviéndose en su mente y gruñendo suavemente, la vibración era suave dentro de su pecho.

Susurr...

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