CAPÍTULO CINCUENTA Y SIETE

CASTIGO

Era opresivo, denso con el olor combinado de terror y poder, en la plaza. La mirada de Joel no se apartaba del anciano enjuto, su rostro tallado en piedra, pero su lobo era una historia completamente diferente—temblaba de pura, hirviente ira, su gruñido retumbando a través de la multitud co...

Inicia sesión y continúa leyendo