CAPÍTULO CINCUENTA Y OCHO

LA REIVINDICACIÓN

El almacén estaba tenso, pero más tranquilo ahora. Los susurros de los lobos de la manada murmuraban suavemente en el fondo, subiendo y bajando en oleadas.

Pero en la cámara de Joel, una tensión se gestaba. Esmeralda yacía en la cama de felpa, débil, aunque su lobo estaba más fir...

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