CAPÍTULO SESENTA Y TRES

Emerald volvió al salón de baile, sus tacones resonando firmemente contra el suelo encerado. Inmediatamente, su lobo gruñó bajo en su mente para calmarla. Pero no titubeó, no dudó. Su mirada recorrió la sala y se posó en Joel. Él estaba en medio de un grupo de Alfas, destacando sobre ellos con su ha...

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