CAPÍTULO SETENTA

LA LLAMA HAMBRIENTA

Era el suave traqueteo del carruaje lo que los llevaba, tan lleno de tensión, desde el salón de baile. Esmeralda se sentaba rígida frente a Joel, su pecho subiendo y bajando mientras luchaba por descifrar la tormenta que se agitaba en sus oscuros ojos.

—¿Vas a seguir mirándome ...

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