CAPÍTULO SETENTA Y UNO

LLAMAS QUE CONSUMEN

Joel se inclinó más cerca, sus ojos oscuros quemando en los de Esmeralda mientras su mano subía por su muslo, firme pero lenta.

—No puedes dejar de temblar —murmuró, su voz áspera, burlona.

—No estoy temblando —susurró ella, aunque su respiración se entrecortó.

Sus labios se ...

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