CAPÍTULO SETENTA Y CUATRO

POSESIÓN SILENCIOSA

Joel no decepcionó. La presionó más fuerte contra la pared, sus brazos de acero la encerraban. Su silencio era más pesado que las palabras, más oscuro que cualquier gruñido y mucho más peligroso que la ira.

—Joel… —gimió Emerald, su voz temblorosa, casi inaudible.

Él no respon...

Inicia sesión y continúa leyendo