CAPÍTULO OCHENTA Y UNO

Caminos Rotos

Los jadeos de Emerald eran entrecortados mientras corría a través del denso bosque. Las ramas arriba se enredaban con la luz de la luna, proyectando sombras inquietantes en el suelo. Sus piernas ardían, sus lágrimas corrían por su rostro.

—No puedo— sollozó, su voz quebrándose cuando...

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