CAPÍTULO OCHENTA Y CUATRO

La Dulce Ilusión

Joel se paró detrás de Esmeralda mientras ella miraba por la gran ventana de vidrio, la suave luz dorada de la mañana bañando sus rasgos. Él extendió la mano, apartando un mechón de cabello de su rostro.

—El desayuno está listo —dijo Joel, más suave de lo que ella jamás lo había o...

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