CAPÍTULO OCHENTA Y CINCO

Alejándose

Esmeralda se despertó sobresaltada, su respiración se entrecortaba mientras la luz del amanecer se filtraba entre los árboles. Su corazón latía con fuerza, y por un momento, se llevó la mano al pecho, tratando de entender su sueño.

—No fue real— susurró, con la voz temblorosa.

Su lobo ...

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