CAPÍTULO NOVENTA Y DOS

El Punto de Quiebre

Joel subió las escaleras con paso firme, sus largas piernas devorando la distancia con propósito, la mandíbula apretada y su lobo gruñendo en su mente. Algo estaba mal. Cada instinto se lo gritaba.

—Su aroma es débil— gruñó su lobo. —Sabes lo que eso significa.

Joel luchó por m...

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