Capítulo 103 — Yo no huyo de ti, tonto.

Una semana después, en medio de la madrugada, el hambre me venció.

Bajé las escaleras en completo silencio hasta llegar a la cocina, envuelta en una bata de seda.

Estaba rebuscando en la nevera algunas cosas para terminar de preparar mi sándwich, cuando un par de brazos fuertes me rodearon la cint...

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