Capítulo 62 — Hablemos, Robinson.

La mañana llegó con un suave aroma a café y los balbuceos de Elin en su cuna.

Bajé las escaleras después de alimentar a los niños. Mi cuerpo aún recordaba la tensión de los últimos días, pero también mi necesidad de seguir adelante.

Por ellos.

Por esta loca familia que teníamos.

Y entonces lo vi...

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