Capítulo 29 Capítulo 30

Ámbar

—Escúchame. —Le agarré la cara con las dos manos, obligándolo a fijar los ojos en mí—. Vas a estar bien. Me oyes. No te me vas a morir en este cuchitril de mierda. No te doy permiso. Respira despacio. Ya vuelvo.

—Ámbar… —Me atrapó la muñeca con la poca fuerza que le quedaba, y en esos oj...

Inicia sesión y continúa leyendo