Capítulo 30 Capítulo 31

Adriano

Desperté con el olor de ella en la piel y el cuerpo molido, pero vivo.

Me tomó un segundo entender dónde estaba. El cuarto de mala muerte. La tormenta, ahora reducida a una llovizna que goteaba en el rincón. La luz gris del amanecer colándose por la ventana rota. Y ella, dormida por fi...

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