Capítulo 31 Capítulo 32

Ámbar

En todo el camino a la empresa no dejé de maldecirme.

No por el incendio. Por lo otro. Por el pasillo, por la mano de Adriano en mi cuello, por lo que estuve a un suspiro de hacer. Si ese teléfono no suena, si esa llamada no me parte el momento en dos, ahora mismo estaría besándolo. Peor...

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